
Puerto España, (IICA).-
Las micro y pequeñas empresas agroalimentarias (AgriMyPE) del Caribe transmitieron un mensaje claro: no necesitan más talleres sobre exportación, sino acciones concretas que permitan que sus productos lleguen efectivamente a los mercados regionales e internacionales. Ese fue uno de los principales mensajes emitidos durante el foro regional virtual «Llevando los productos al mercado, literalmente», realizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Banco de Desarrollo del Caribe (CDB).
Ese foro virtual formó parte de un proyecto conjunto del IICA y el CDB orientado a fortalecer las AgriMyPE y contribuir a superar una de las principales limitantes para la transformación de la agricultura y la seguridad alimentaria en el Caribe: lograr que productos locales de calidad lleguen de manera constante y competitiva desde los productores hasta los consumidores.
De acuerdo con Diana Francis, Representante del IICA en Trinidad y Tobago y coordinadora del proyecto, «se busca colocar los productos en las góndolas de los mercados nacionales, regionales e incluso internacionales. Este proyecto busca ir más allá del fortalecimiento tradicional de capacidades y de indicar a las AgriMyPE dónde están los mercados. Queremos ayudarles a colocar sus productos en las góndolas y, sobre todo, a mantenerse allí».
La iniciativa, financiada por el CDB, apoya a las micro, pequeñas y medianas empresas agroalimentarias (AgriMiPyME) de cinco países del Caribe mediante tres pilares integrados: facilitar el acceso a los mercados y la realización de exportaciones piloto, ampliar la capacidad productiva para responder de manera sostenida a la demanda y mejorar el acceso al financiamiento necesario para crecer.
La realidad detrás de la innovación, el escalamiento y los resultados comerciales en el Caribe
El foro regional ofreció una nueva oportunidad para conocer de primera mano la experiencia de las AgriMyPE, cuyos emprendimientos reflejan la innovación y resiliencia que están surgiendo en toda la región, pero que continúan siendo poco conocidos, con escaso acceso a capital y limitadas oportunidades de desarrollo. Desde Antigua y Barbuda, la empresa Shade Hydroponics (SHAADE) presentó su línea de infusiones herbales con valor agregado, productos derivados de la miel, ajíes y artículos de bienestar, todos elaborados a partir de materias primas producidas localmente. Aunque la empresa ya cuenta con las condiciones técnicas para abastecer mercados regionales, identificó como prioritarias inversiones dirigidas a establecer vínculos con compradores, mejorar el empaque, adquirir equipos de procesamiento y aumentar la eficiencia de la logística de exportación para escalar su producción.
Desde Dominica, Terri Henry-Lovell, fundadora de Bee Natural, relató cómo sus productos naturales para el bienestar, que son elaborados a partir de miel, cera de abejas y propóleo de origen local y que han sido reconocidos con diversos premios, ya han logrado ingresar a varios mercados del Caribe, pese a las importantes limitaciones logísticas existentes. Señaló que, según su experiencia, muchas pequeñas empresas insulares afrontan un desafío común: en numerosas ocasiones las exportaciones dependen de viajeros que transportan los productos en su equipaje personal, debido a la escasez de opciones confiables y asequibles de transporte marítimo y aéreo dentro de la región.
Si bien existe demanda en todo el Caribe, las AgriMyPE siguen enfrentando obstáculos como la irregularidad de los servicios de transporte de carga, los elevados costos logísticos, las limitaciones en la cadena de frío, los procedimientos aduaneros, el costo de los envases y embalajes y las dificultades para acceder a distribuidores. Representantes de la empresa Onboard Freight and Logistics participaron en el intercambio para presentar soluciones prácticas relacionadas con el transporte, los procedimientos aduaneros y las oportunidades de consolidación de carga para exportadores de pequeños volúmenes. Asimismo, representantes del sector minorista del Caribe destacaron la necesidad de contar con documentación de exportación más consistente, fortalecer el conocimiento de los procedimientos de certificación de la CARICOM entre los productores y mejorar la coordinación entre exportadores, distribuidores y empresas logísticas.

Aprovechar, canalizar e impulsar el potencial de las AgriMyPE
El Caribe cuenta con una importante capacidad para producir bienes de alta calidad. Los intercambios desarrollados durante el foro reafirmaron que la región dispone del talento empresarial, los productos innovadores y las oportunidades de mercado necesarias para alcanzar el éxito. Para la Representación del IICA en Trinidad y Tobago, ello resulta evidente tras más de siete años de estrecha colaboración con un amplio número de AgriMyPE.
El siguiente paso es desarrollar los sistemas, las alianzas y la infraestructura logística que les permitan a estas empresas competir, crecer y consolidarse. Sin embargo, para las AgriMyPE este sigue siendo un desafío considerable, como resumió Xavier Ajani Malcolm, economista del CDB, durante la 56.ª Reunión Anual del Banco, celebrada a comienzos de este año en Nassau, Bahamas.
Según Malcolm, «la elevada prevalencia del empleo informal limita la capacidad de la región para aumentar la producción, ya que las empresas permanecen fragmentadas en lugar de evolucionar hacia organizaciones de mayor escala capaces de incrementar rápidamente su producción. Dicha prevalencia también dificulta la innovación tecnológica, porque se necesitan instituciones formales para difundir nuevas tecnologías de manera planificada y coordinada. Contar con organizaciones de mayor tamaño capaces de ampliar rápidamente la producción resulta mucho más favorable que depender de un conjunto fragmentado de actividades informales».
En efecto, el sector de las AgriMyPE continúa altamente fragmentado, al igual que el sector agropecuario en general. Ya en 2005, la fragmentación y la débil organización del sector privado agrícola fueron identificadas como la cuarta de las diez principales restricciones estructurales en la Iniciativa Jagdeo, un marco estratégico regional orientado a eliminar los obstáculos para el desarrollo agrícola y a fortalecer la seguridad alimentaria. Si bien los productos agroalimentarios con valor agregado figuran entre las prioridades para la expansión de la producción, las exportaciones y la sustitución de importaciones dentro del marco estratégico CARICOM 25 x 2025 + 5, muchas de las limitaciones identificadas hace dos décadas persisten y afectan aún más al creciente número de AgriMyPE de la región.
Aprovechar, canalizar eficazmente e impulsar el potencial creativo y la diversidad de estas empresas, tanto en productos alimentarios como no alimentarios de base agropecuaria, resulta fundamental no solo para alcanzar las metas de exportación, sino también para dinamizar y formalizar el sector agropecuario, principal proveedor de materias primas agrícolas. En este sentido, invertir en las AgriMyPE, en el marco de una estrategia más amplia de desarrollo de las MyPE y del sector agrícola, representa un beneficio para todos los actores involucrados.
Los participantes coincidieron en que ninguna institución puede resolver estos desafíos por sí sola. Por el contrario, será indispensable fortalecer alianzas coordinadas entre los gobiernos, los organismos de desarrollo, las empresas privadas de logística, los distribuidores, las instituciones financieras y las organizaciones de apoyo empresarial para construir cadenas regionales de valor sostenibles.
Allister Glean, Representante del IICA en Barbados, destacó la importancia de «centrar los esfuerzos en intervenciones prácticas, más que en actividades aisladas de capacitación, para acompañar a las empresas desde sus primeras etapas de desarrollo hasta su participación sostenida en los mercados del Caribe y de otras regiones».

La iniciativa conjunta entre el IICA y el CDB busca trascender los programas tradicionales de capacitación y ofrecer a los emprendedores un apoyo concreto que impulse un crecimiento comercial real, mediante mejoras en empaque y marca, acceso a distribuidores, realización de exportaciones piloto, fortalecimiento del cumplimiento de los requisitos de mercado y acceso al financiamiento necesario para ampliar la producción y exportar de manera sostenible. Tal como concluyeron los participantes, el éxito de esta iniciativa se medirá, en última instancia, según la cantidad de productos caribeños que logren llegar de forma constante a los consumidores de la región y del resto del mundo.
