Por: Elvis Gómez Mena | Editor de Opinión | cawtv | Managua.-
Las mujeres son sumamente valiosas, y cumplen una función social con diferentes responsabilidades. Ellas son amas de casa, profesionales, empresarias, madres, enfermeras, esposas, administradoras, diputadas, ministras, embajadoras, y ahora hasta presidentas en nuestra Latinoamérica y en Europa. El caso más reciente – Laura Fernández presidenta electa de Costa Rica.
Han demostrado agallas y gran valentía para sobreponerse a dificultades y asumen el papel de madre y padre en mucho de los hogares nicaragüenses.
Anualmente decenas de mujeres son víctimas de agresiones brutales por sus parejas y varias han perdido la vida. Estos espeluznantes casos han ocurrido una y otra vez durante los últimos años, sin que se tomaran las medidas de protección adecuadas contra las que tienen el valor de jugarse la vida al denunciar los maltratos que sufren.
Pareciera que las leyes vigentes no son las más apropiadas para lograr que los femicidios se acaben, y las medidas de “protección” que dictan los jueces para que los agresores no se le acerquen a su pareja lo que han logrado es desatar más furia en los “desgraciados” asesinos, quienes terminan matando a las denunciantes. Qué lástima que los jueces no se han dado cuenta que las tales medidas de protección se convirtieron en una “sentencia de muerte”. Por eso mi humilde recomendación es que en lugar de advertirle a los abusadores que no se acerquen a las agredidas, más bien deberían enviarlos a la cárcel mientras se analiza bien cada denuncia, y si efectivamente existen antecedentes, pues se le aplica toda la carga de la ley, por supuesto que, si la mujer inventa historias para “sacarse” clavos con su pareja, sería ella la que debe ir a prisión.
Ojalá que este 8 de marzo, cuando conmemoramos un año más del Día Internacional de la Mujer, los administradores de justicia nos sorprendan con un buen plan que evite de una vez por todas, que las agredidas acudan ante el juez y manden a la cárcel a los agresores. Solo así podremos hacer que ésta no sea solamente una fecha para recordar, sino una ocasión para reafirmar los más sinceros compromisos a favor de ellas, y seguir luchando para que juntos apoyemos la labor que realiza nuestra madre, esposa, hijas, amigas, y vecinas, pero eso lo lograremos dándoles el valor que se merecen, respetando su pensamiento, y su aporte a la sociedad nicaragüense y mundial.
Estoy seguro de que las ciento veinte mártires que murieron en la empresa Cotton, de Nueva York, el 8 de marzo de 1857, cuando las operarias se declararon en huelga, en reclamo de mejores condiciones laborales y se atrincheraron en la fábrica, donde posteriormente murieron carbonizadas en un incendio provocado, Nuestra consigna es; basta ya a la agresión femenina.

