Policía descarta “acción criminal” en incendio de la Catedral de Managua

Managua | EFE.-

La Policía de Nicaragua descartó este lunes que el incendio parcial de la Catedral de Managua, que calcinó una histórica imagen de la Sangre de Cristo el viernes pasado, haya sido provocado por una “acción criminal”, y concluyó que fue causado por una veladora, tal como lo adelantó la vicepresidenta Rosario Murillo, minutos después del suceso.

“El incendio en la capilla de la Sangre de Cristo no fue intencional, descartándose mano criminal”, dijo el inspector general de la Policía Nacional, Jaime Vanegas, en el informe final sobre el suceso, divulgado a través de medios del Gobierno.

La versión de la Policía, que dirige Francisco Díaz, consuegro del presidente del país, Daniel Ortega, y de Murillo, contradijo la posición de la Iglesia Católica, incluyendo al papa Francisco, que calificaron el incendio como “acto terrorista” o “atentado”.

La afirmación religiosa se basó en el testimonio de dos mujeres que presuntamente presenciaron el suceso, quienes afirmaron haber visto que un hombre causó el incendio al lanzar una “bomba” hacia la imagen de la Sangre de Cristo, y luego huir por el hueco que días atrás había dejado el robo de unas verjas en la Catedral de Managua.

El clero vio con sospechas que el incendio ocurrió en medio de una ola de profanaciones contra templos católicos en Nicaragua, desde que en julio pasado la Arquidiócesis de Managua anunció la suspensión de las fiestas en honor de Santo Domingo de Guzmán, a causa de la pandemia de COVID-19, cuando las instituciones del Gobierno, que promueven aglomeraciones, las daban por hecho.

POLICÍA: INCENDIO FUE POR ALCOHOL DE ATOMIZADOR

La Policía nicaragüense desestimó la afirmación del cardenal Leopoldo Brenes, quien dijo que la imagen de la Sangre de Cristo permanecía aislada de cualquier fuente de ignición, al señalar que el fuego se dio cuando el alcohol de un atomizador se evaporó y alcanzó una veladora, lo que dio la razón a Murillo.

Vanegas afirmó que las conclusiones policiales se basaron en el testimonio de una de las mujeres y de un fiel que presenciaron el incendio, y presentó como evidencias un atomizador de plástico y la foto de un candelabro.

Las autoridades policiales no explicaron por qué la mujer fue sacada por la fuerza de la catedral para ser interrogada, ni por qué esta cambió su versión durante el interrogatorio.

Tampoco hicieron referencia al hecho de que el atomizador quedó casi intacto, en un ambiente en el que se derritieron estructuras de metal ubicadas justo por encima de donde fue encontrado el recipiente.

Las versiones encontradas de la Iglesia Católica con el Gobierno y la Policía son el más reciente capítulo de una historia con cuatro décadas de desencuentro entre las partes.

Las relaciones entre la Iglesia Católica y Ortega están rotas desde 2018, cuando sacerdotes y obispos arriesgaron sus vidas para salvar las de otras personas, durante los ataques armados de la policía y paramilitares contra manifestaciones antigubernamentales, que dejaron cientos de presos, muertos o desaparecidos, miles de heridos, y decenas de miles en el exilio.

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