Países de las Américas piden al IICA reforzar apoyo a diseño de políticas públicas para fomentar y desarrollar innovación, ciencia y tecnología

Raquel Chan, cuya trayectoria fue reconocida durante el encuentro, recibió de manos del Director General del IICA, Manuel Otero; el título “Cátedra IICA en Biotecnología y Desarrollo Sostenible”, por sus contribuciones para el fortalecimiento de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología.
San José, (IICA).-

La decisión fue acordada a través de una resolución adoptada en el marco de las sesiones del Comité Ejecutivo del IICA, en la que representantes de los Estados Miembros escucharon una presentación de la prestigiosa científica argentina Raquel Chan acerca de la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación en la agricultura.

Países de las Américas reunidos en la Sede Central del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) pidieron al organismo especializado que refuerce su apoyo para el diseño de políticas públicas que sirvan al fomento y desarrollo de la innovación, la ciencia y la tecnología en el sector agropecuario.

La decisión fue acordada a través de una resolución adoptada en el marco de las sesiones del Comité Ejecutivo del IICA, en la que representantes de los Estados Miembros escucharon una presentación de la prestigiosa científica argentina Raquel Chan acerca de la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación en la agricultura.

Raquel Chan es la bioquímica argentina especializada en biotecnología vegetal que lideró el desarrollo del gen HB4 que proviene del girasol y que le confiere tolerancia a la sequía al trigo y a la soja.

La científica, cuya trayectoria fue reconocida durante el encuentro, recibió el título “Cátedra IICA en Biotecnología y Desarrollo Sostenible”, por sus contribuciones para el fortalecimiento de los sistemas nacionales de ciencia y tecnología.

El pedido al IICA, expresado en una resolución adoptada por el Comité, uno de los órganos de gobierno del Instituto, solicita que el refuerzo se verifique en los ámbitos nacional, regional y hemisférico y que reflejen las características particulares y las necesidades específicas de los países miembros del Instituto.

El pedido fue realizado en el entendimiento de que el desarrollo de la innovación, la ciencia y la tecnología en el sector agropecuario es el camino para lograr que los sistemas agroalimentarios sean cada vez más productivos, sostenibles e inclusivos.

El órgano de gobierno del Instituto consideró que los avances en la biología, las tecnologías de la información y comunicación, la nanotecnología y las ingenierías han continuado consolidándose como herramientas para la agricultura del futuro.

En particular, el Comité Ejecutivo destacó los avances de la denominada “nueva biología”, que han hecho que la investigación y el desarrollo cuenten con procesos más precisos y confiables, aplicables a prácticamente todos los campos de la actividad agroalimentaria, lo que ha permitido generar un mayor entendimiento de los recursos naturales y los ecosistemas.

Ciencia para producir más alimentos

En su presentación, Chan señaló que es deber de la ciencia y de los científicos contribuir a que haya suficientes alimentos disponibles para la creciente población mundial.  “Cuando se mira la inversión en ciencia y tecnología de los distintos países del mundo, se advierte que hay una correlación entre aquellos que más invierten y la riqueza y el bienestar de esas sociedades”, explicó.

Chan, quien es  investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina y se desempeña en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral, en la provincia argentina de Santa Fe, señaló que la sequía es la que genera más pérdidas a la producción agropecuaria entre los desastres climáticos.

La científica hizo un detallado relato del trabajo que hizo durante años con su equipo para transferir a otras plantas el gen HB4 del girasol, que confiere tolerancia a la sequía.

“La ciencia –apuntó- se basa en hacer preguntas. Y nosotros nos preguntamos si todas las plantas se adaptan igual al medio ambiente. El girasol es muy adaptable. Entonces decidimos trabajar con genes del girasol desde 1992”.

Chan hizo un relato del esfuerzo que significa el trabajo científico y señaló, en ese sentido, que hubo 37 ensayos de campo con el trigo HB4: “Desde los primeros resultados hasta tener un cultivo de interés agronómico que genere mejores rendimiento que los convencionales se debe recorrer un largo camino”.

En Argentina, según detalló, hay 62 eventos de modificación genética aprobados por el Ministerio de Agricultura, de los cuales solo tres son nacionales y el resto son desarrollos de empresas extranjeras o multinacionales. Los tres argentinos son el trigo y la soja HB4 y una variedad de papa transgénica.

Chan reconoció que los cultivos transgénicos generan controversia y se mostró dispuesta a debatir. En cuanto al uso de agroquímicos, dijo que se trata de sustancias que no son amigables con el ambiente, pero que son lo mejor que está a disposición para la producción agrícola. “Los científicos tenemos que hacer investigación para reducir el uso de agroquímicos y cambiarlos por productos biológicos. Eso requiere un trabajo serio que no se hace en un día”, advirtió.

Además, resaltó la importancia del rol del Estado en el desarrollo de la biotecnología: “Yo trabajo para el Estado, que ha financiado mis investigaciones y es titular de las patentes del trigo y la soja HB4. La licencia la tiene la empresa privada Bioceres, que también jugó un papel muy valioso”.

Finalmente citó una frase del Premio Nobel de Medicina argentino Bernardo Houssay, quien sostenía que los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico y tecnológico y los países pobres lo siguen siendo porque no lo hacen. “La ciencia no es cara; cara es la ignorancia”, resumió.

Los participantes en la reunión del Comité Ejecutivo valoraron la importancia de la presentación de Chan.

María de Lourdes Cruz Trinidad, Coordinadora General de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) de México, consideró que la ciencia y la innovación son claves para afrontar los desafíos de producir más alimentos y proteger los recursos naturales. “La historia que nos presentó la doctora Chan es apasionante. Sería ideal que todos los países hicieran desarrollos así”, señaló.

Maximiliano Moreno, Director de Relaciones Internacionales del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina, dijo que para su país es un privilegio tener a Raquel Chan y destacó la experiencia positiva de la sinergia público-privada que permitió el desarrollo de la soja y el trigo HB4.

“Con una población creciente –agregó- y la necesidad de producir más con menos, estamos convencidos de que el camino pasa por la ciencia y la biotecnología es una de las soluciones”.

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