La seguridad alimentaria es esencial para sostenibilidad, afirman Ministros de Agricultura de las Américas en inédito consenso para COP27

Rattan Lal, mayor autoridad mundial en ciencias del suelo y Premio Mundial de la Alimentación 2020; William Hohenstein, Director de Políticas de Energía y Ambiente del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos; Ariel Martínez, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina; Cleber Oliveira, Secretario de Innovación, Desarrollo Rural y Riego de Brasil; el Director General del IICA, Manuel Otero; Santiago Bertoni, ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay; Limber Cruz, ministro de Agricultura de República Dominicana; Luis Villegas, viceministro de Agricultura de Colombia; Laura Suazo, Secretaria de Agricultura y Ganadería de Honduras; Enrique Parada Rivas, ministro de Agricultura y Ganadería de El Salvador; y Fernando Mattos, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay.
Sharm El Sheik, Egipto, (IICA).-

El aumento de la inseguridad alimentaria y la situación climática global son dos crisis conectadas que plantean una enorme amenaza al planeta y deben ser abordadas en forma conjunta y urgente, dijeron los ministros de Agricultura de las Américas en un inédito consenso presentado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 27) y que busca posicionar fuertemente al sector agropecuario en las negociaciones climáticas.

El consenso se plasmó en un documento lanzado en el evento “Abordando la crisis climática a través de la innovación agrícola y el liderazgo en las Américas”, que se realizó en el pabellón Casa de la Agricultura Sostenible de las Américas en Sharm El Sheik, el balneario egipcio donde se realiza la COP27, y que contó con la participación de ministros, viceministros, y altos representantes de unos 20 países.

En ese marco, los altos funcionarios, Rattan Lal -mayor autoridad mundial en ciencias del suelo y Enviado Especial del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) a la COP27- y el Director General del Instituto, Manuel Otero, realizaron también una advertencia sobre iniciativas y propuestas que desatienden los aportes de la agricultura a la seguridad alimentaria y al desarrollo sostenible y, en consecuencia, pueden generar además de desaprovechamiento de oportunidades un agravamiento de la crisis alimentaria y la situación de vulnerabilidad de las personas más pobres.

“Transformamos juntos esa gran agenda agroalimentaria del continente en una sola voz. Hicimos juntos un gran esfuerzo y logramos ese consenso. Defendemos que no puede haber sostenibilidad ambiental si no hay seguridad alimentaria. Los agricultores no pueden pagar el ajuste de las transformaciones. Debemos tener zonas rurales prósperas porque sin ellas la ecuación será imperfecta. Estamos dando como región una señal de gran madurez porque dentro de nuestra heterogeneidad tenemos una visión”, dijo Otero.

En el documento, que había sido consensuado por ministros y altos funcionarios a partir de un encuentro organizado por el IICA en su sede central de San José de Costa Rica, en el que se discutió el papel estratégico del sector agropecuario de la región para enfrentar el cambio climático, los países de las Américas coincidieron en que las COP, cumbres que se realizan una vez al año con la participación de expertos técnicos, ministros, jefes de Estado y de Gobierno y representantes de organizaciones no gubernamentales, presenta una oportunidad para resaltar la relevancia, los aportes y las necesidades de la agricultura de las Américas.

“Felicito al IICA. Ocupamos el espacio que en la discusión climática le corresponde a la agricultura. Esto debió haber ocurrido mucho antes porque sin seguridad alimentaria no hay estabilidad política y social y porque el papel de la agricultura es central y fundamental para los países de la región. Hace tiempo percibíamos la necesidad de estar aquí en la discusión, de donde emanan corrientes de opinión pública que son contrarias a nuestros intereses. Tenemos que preservar el derecho a la producción. Somos más que proveedores de alimentos. Tenemos un estilo de vida, tenemos que defender al productor rural. Vienen haciendo un neoproteccionismo mundial con cara de ambiente y eso lo tenemos que discutir en base a ciencia. Reivindicamos el derecho de explotar nuestros recursos naturales en forma sustentable”, dijo enérgico Fernando Mattos, ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay.

El Enviado Especial para la Seguridad Alimentaria Global del Departamento de Estado de Estados Unidos, Cary Fowler.

En esa línea, los países se comprometieron a continuar fortaleciendo la presencia de los Ministerios y Secretarías de Agricultura, Ganadería y Pesca en los ámbitos de discusión climática nacionales, hemisféricos y globales; con el apoyo del IICA y otros organismos internacionales.

Laura Suazo, Secretaria de Agricultura y Ganadería de Honduras, dijo que su país “refleja la situación de varias naciones que viven en la pobreza”. Por eso, puntualizó, “felicito al IICA por reunirnos aquí en este espacio. Hoy como nunca antes estamos más ministros de Agricultura participando en una COP. Hay muchas acciones que no pueden esperar más. El cambio climático tiene impacto en la producción y en la seguridad alimentaria. Es un eje para las políticas, porque las sequías y las inundaciones, nos afectan con fuerza. Necesitamos de la ciencia y la tecnología para responder adecuadamente porque nuestros productores no saben si en el futuro podrán seguir cosechando café”.

Santiago Bertoni, ministro de Agricultura y Ganadería de Paraguay, indicó en tanto que “el documento realizado por el IICA y acordado por todos los países señala que nosotros somos parte de la solución, luego que la agricultura haya sido vista como un gran causante de problemas ambientales, de lo que, vale la pena repetir, no somos responsables. De lo que somos responsables es de la seguridad alimentaria global. Somos un país, Paraguay, en el que viven 7 millones de personas y producimos para casi 80 millones. Lo que necesitamos es reglas claras para el comercio predecibles y basadas en ciencia. Esto necesitamos”.

Limber Cruz, ministro de Agricultura de la República Dominicana, puso el acento en la necesidad de financiar al agro y de expandir la cobertura de seguros en el sector, para minimizar riesgos. “El agro necesita recursos, que ofrezcamos como hacemos en nuestro país financiamiento blando para productores, hacer crecer el seguro agrícola, capacitar a la gente, tener asistencia técnica en el campo y atraer a la juventud al sector, y cuidar y proteger ciertas áreas.

Enrique Parada Rivas, ministro de Agricultura y Ganadería de El Salvador, también saludó al IICA por facilitar la participación de los ministros de las Américas en la COP27. “Gracias IICA por facilitar esta reunión. Reconocemos que atravesamos un momento delicado, tenemos tensiones sociopolíticas, incremento de precios de insumos y alimentos. Necesitamos que la juventud se interese para entrar en un sector poco rentable. Y para todos esos desafíos necesitamos actuar juntos”, indicó.

William Hohenstein, Director de Políticas de Energía y Ambiente del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, felicitó al IICA por “liderar la voz de la agricultura de la región” y llamó a trabajar para expandir las transformaciones en el sector, con más financiamiento, innovación y participación del sector privado para aprovechar las oportunidades.

“La integración siempre es un anhelo, un sueño, por eso esto es histórico: dar a conocer este consenso en la COP, un gran espacio, con enorme repercusión, y que está abriendo lugar a la agricultura, reconociendo nuestra participación en la seguridad alimentaria global”, indicó Luis Villegas, viceministro de Agricultura de Colombia.

Ariel Martínez, de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina, remarcó la ambición climática de su país y recordó que mientras produce 4% de la oferta agroalimentaria mundial es responsable del 0,3% de las emisiones de CO2. “No es posible que con este cuadro nuestro sector agropecuario se encuentre cuestionado. Y su defensa debemos hacerla en bloque para ser escuchados y enfrentar todos estos desafíos”.

El Enviado Especial para la Seguridad Alimentaria Global del Departamento de Estado de Estados Unidos, Cary Fowler, también participó del evento. “Gracias al IICA por este liderazgo en la región. Enfrentamos problemas de gran porte y magnitud. Se está desafiando la producción, la industrialización, el transporte y la distribución de los alimentos, lo que afecta la cantidad, la calidad y la disponibilidad, y esto impacta sobre los más vulnerables. Necesitamos adaptar los cultivos al cambio climático o será imposible responder a la demanda de alimentos”, indicó.

El Secretario de Innovación, Desarrollo Rural y Riego de Brasil, Cleber Oliveira Soares, también felicitó al IICA y enfatizó “el aporte imprescindible que la agricultura puede hacer a la seguridad climática, energética y alimentaria”.

En el texto del documento consensuado, también, se dio respaldo al proceso global de negociaciones climáticas que tiene un capítulo crucial en Egipto y se hizo hincapié en que debe favorecer una transición justa hacia una agricultura más adaptada, resiliente al clima, baja en emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y con mayor capacidad para secuestrar carbono.

Estos objetivos, explicaron, deben ser facilitados por mayores inversiones climáticas, niveles efectivos de financiamiento, desarrollo de capacidades y el reconocimiento de que no existen modelos únicos de producción.

Los países de las Américas conforman una región que es una de las principales productoras y exportadoras mundiales de alimentos y, al mismo tiempo, su sector agropecuario, particularmente en el Caribe y Centroamérica, pero también en el sur del continente, es altamente vulnerable al cambio climático.

En ese sentido, en el documento se señala con preocupación que la producción, medios y sistemas de vida, y recursos naturales han sido afectados, lo que ha exacerbado la pobreza y el hambre y ha incrementado la inseguridad alimentaria mundial.

Prácticas sostenibles

Los ministros destacaron que la agricultura de las Américas viene fortaleciendo su sostenibilidad desde hace años, incorporando prácticas y tecnologías que tienden a un incremento sostenible de la producción de alimentos y una reducción de su huella ambiental. “Por esta razón, afirmamos que la agricultura es parte de la solución a la crisis climática”, se lee en el documento.

Señalaron, además, que la transición en curso de los sistemas agroalimentarios hacia una mayor sustentabilidad requiere de esquemas dinámicos y efectivos de ciencia, tecnología e innovación agrícola, que fomenten la participación de la agricultura familiar y de los jóvenes y una mayor equidad de género en los sistemas agroalimentarios.

También la ciencia debe ser la base de las normas comerciales, sostuvieron, y advirtieron que las medidas adoptadas para combatir el cambio climático no deben constituir una restricción encubierta al comercio internacional.

Los ministros llamaron la atención acerca de que los costos y riesgos asociados con el impacto del cambio climático en el agro, así como las inversiones necesarias para la transformación de la agricultura, no pueden ser asumidos en forma exclusiva por productoras y productores. Se deben implementar, por esa razón, programas de financiamiento que consideren los presupuestos públicos, el financiamiento internacional para el desarrollo, los sistemas bancarios y los mercados de capitales.

Limber Cruz, ministro de Agricultura de la República Dominicana; Hipólito Mejía, expresidente y exministro de Agricultura de la República Dominica y Embajador de Buena Voluntad del IICA en temas de Desarrollo Agropecuario Sostenible; Laura Suazo, Secretaria de Agricultura y Ganadería de Honduras; y el Director General del Instituto, Manuel Otero.

En el documento, al mismo tiempo, los países de las Américas asumieron el compromiso de fortalecer el desarrollo de buenas prácticas agropecuarias y pesqueras orientadas a la mejora en la gestión del agua, la salud y recarbonización de los suelos, la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos, el fomento de la bioeconomía y la economía circular, el uso racional y preciso de fertilizantes, el fomento de los sistemas agrosilvopastoriles y otras medidas que proveen beneficios compartidos.

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