Por MEHMET GUZEL | AYVACIK, Turquía |AP.-

Una testigo del ahogamiento de 37 personas, incluyendo bebés y niños pequeños, junto a la costa de Turquía narró la tragedia, describiendo los gritos instantes después de que la embarcación que transportaba a los migrantes chocó contra rocas.
Gulcan Durdu, que vive en la playa en el balneario de Ayvacik, en el Egeo, lloró el domingo al hablar de lo sucedido la víspera.
Explicó que fue despertada por gritos y lamentos luego que el bote se fue a pique.
«Pensé que estaban asesinando a alguien», dijo.
Durdu comentó a The Associated Press que ella y su esposa corrieron para ayudar a los sobrevivientes y llevaron a un niñito a su casa para que se calentara.
«Lo envolvimos en mantas», dijo. «Yo traje la secadora de cabello. El muchacho quedó inmóvil y perdió el conocimiento».
El niño estaba vivo cuando se lo entregaron a los paramédicos que llegaron, dijo Durdu, y añadió que quedará torturada por la tragedia para siempre.
«Jamás dejaré de oír esos gritos por el resto de mi vida», dijo Durdu. «No lo voy a olvidar. Ellos murieron llorando. Estaba oscuro… Sólo pudimos salvar a aquellos que consiguieron nadar hasta la orilla».
El domingo, el bote volteado seguía sobre rocas frente a la costa y visible desde el sitio de construcción donde Durdu vive. La playa estaba cubierta con sombríos recordatorios del desastre, incluyendo chalecos salvavidas, una sandalia de niño, ropa y otras pertenencias llevadas por las olas a la orilla.
Los migrantes trataban de cubrir la corta travesía desde Turquía a Grecia. Europa sufre un enorme influjo de migrantes y refugiados, la mayoría de los cuales se embarcan en un peligroso viaje en busca de mejor vida y seguridad.
Los países europeos se han visto enormemente presionados por esa marea humana, lo que ha llevado a desacuerdos sobre qué hacer con los recién llegados.
En Alemania, el vicecanciller exhortó el domingo a colocar bajo investigación a un partido nacionalista cuya líder sugirió que la policía debe matar a tiros a los refugiados que tratan de entrar ilegalmente al país.
El vicecanciller Sigmar Gabriel le dijo al diario Bild que «hay muchas dudas de que (el partido Alternativa Alemana) respete los principios democráticos de la república».
Frauke Petry, la dirigente del partido nacionalista conocido por sus siglas AfD, declaró al diario Mannheimer Morgen que los policías fronterizos «deben frenar los cruces ilegales de la frontera incluso usando su arma si es necesario».
Añadió: «Ningún policía quiere disparar contra un refugiado, y yo tampoco lo quiero, pero el uso de la fuerza debe ser el último recurso».
El año pasado casi 1,1 millones de solicitantes de asilo entraron a Alemania y el apoyo al AfD ha aumentado ante dudas del público de si el gobierno podrá lidiar con la llegada de tanta gente.
