Videovigilancia y minería sostenible: estrategias disruptivas para la protección de los ecosistemas

Ciudad de México.-

Hoy en día, las personas han ampliado su consciencia sobre la importancia de disminuir los daños al ecosistema y, la necesidad de estrategias que busquen el desarrollo de los sectores primarios como la minería, bajo estrictos estándares de seguridad y sostenibilidad. Se necesita implementar varias acciones para lograr una minería de bajo impacto y en el marco de esta necesidad la tecnología ha encontrado que la videovigilancia puede tener grandes implicaciones para ayudar al sector minero a desarrollar sus actividades con un enfoque de sostenibilidad.

La tecnología de video en red se ha consolidado como una estrategia disruptiva en todos los sectores. En este sentido, las bondades de la videovigilancia son fundamentales para promover una minería que respete los derechos de seguridad del trabajador y el medio ambiente en la región. Para lograr este enfoque, las soluciones crean un ecosistema de seguridad y rendimiento que permiten cubrir tres aspectos fundamentales:

– protección de los recursos naturales

– eficiencia operativa

– seguridad personal

Es así como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible es el común denominador del quehacer de la vigilancia IP en el sector minero.

Los impactos de la industria minera en América Latina

La explotación de recursos naturales, principalmente mineros que atraen la inversión de empresas privadas extranjeras, conforma la base de la economía en países de América Latina gracias a su riqueza y diversidad. Tan solo México, Bolivia, Chile, Brasil y Perú concentran el 85% de las exportaciones totales de minerales en la región, por lo que las aportaciones de la industria al Producto Interno Bruto (PIB) de cada país son realmente significativas. En el país andino representó el 15% del PIB durante 2019, según el Consejo Minero de Chile; mientras que en México alcanzó el 8.3% a finales de 2020, de acuerdo con las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía; en Bolivia el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario, reportó que la minería significó el 5.5% de su PIB durante el mismo periodo; y en Perú el 8.7%, según el Instituto Peruano de Economía.

Gran parte de los ingresos generados por la industria minera provienen de las exportaciones y la creación de empleos de manera indirecta, sin embargo, no contribuye con ninguna aportación directa al Estado, mientras que la mayoría de las afectaciones sociales y ambientales en ciudades, comunidades, tierras de cultivo, fauna y cuerpos de agua circundantes a las minas, sí son absorbidas por los gobiernos dejando totalmente desequilibrada la balanza entre costos y beneficios.

Videovigilancia y minería

Al tratarse de una actividad industrial que afecta de manera inevitable al medio ambiente, el sector minero ha enfrentado en años recientes una gran demanda social e institucional que lo compromete a minimizar y evitar los graves impactos ambientales, así como las vulneraciones a los derechos humanos provocadas consecuentemente. Ante las nuevas regulaciones impuestas por los gobiernos, se ha iniciado un proceso de modernización en las tareas y procesos de extracción que los haga amigables con el entorno, de la mano de empresas como Axis que promueven, con soluciones de videovigilancia, formas sostenibles de trabajo, productos y prácticas que contribuyan a una industria más segura e inteligente.

Una solución de videovigilancia que, además, incluya tecnologías como audio IP, radar, analíticas y protección de perimetral, sin duda es llevar la vigilancia al siguiente nivel, pues ya no se trata de abordar aspectos de seguridad, sino de protección de los activos, y en este caso, el cuidado del territorio y la gente que se beneficia de él para su vida diaria es el activo más importante.

Durante el trabajo de extracción de minerales se requiere utilizar grandes cantidades de agua que al final del proceso se convierten en aguas residuales denominadas “drenaje ácido”, compuestas por partículas de cianuro, ácido sulfúrico, plomo, mercurio o arsénico, dependiendo del material extraído. Un descontrolado manejo de aquellos residuos puede provocar la contaminación de mantos acuíferos, intoxicación de flora, fauna y organismos, así como terribles efectos en la salud de los seres humanos que consuman el agua o los productos contaminados.

Las soluciones de videovigilancia inteligente desarrolladas, permiten monitorear con analíticas de video la cantidad de líquidos utilizados en los trabajos de extracción con imágenes térmicas y cámaras de red de luz visible para regular el consumo, controlar el suministro y dar seguimiento al recorrido de los residuos. Las cámaras también pueden registrar el suelo y su temperatura para favorecer la oportuna toma de decisiones, garantizar la óptima recolección de residuos y reducir su impacto.

Para la correcta eliminación de los remanentes tóxicos derivados de la extracción es vital la comunicación entre los operadores en zonas alejadas y de difícil acceso. Las soluciones de audio en red ayudan a que la información pueda ser transmitida casi de manera inmediata a través de altavoces remotos que propicien el rápido accionar de los trabajadores y así, evitar daños mayores al ecosistema en caso de accidentes o emergencias.

Otro de los elementos clave para lograr la sostenibilidad es evitar la intoxicación de la fauna local que se aproxima a los residuos con sedimentos tóxicos en busca de agua. En la mayoría de los casos la delimitación con barreras y bardas en las zonas peligrosas para evitar el acceso de animales y personas no resulta suficiente. Los radares, en conjunto con cámaras de videovigilancia aprovechan una mezcla estratégica de tecnologías de imágenes infrarrojas y ondas electromagnéticas para detectar movimiento a una distancia de hasta 300 metros, incluso en la oscuridad total. Mientras que evita falsas alarmas con sombras en movimiento, haces de luz, gotas de lluvia o insectos, al tiempo que generan alarmas tempranas a través de altavoces en red tan pronto como sea detectado.

Cumplir con los requisitos de calidad y funcionalidad, que gobiernos y organismos obligan a implementar en la industria minera, es el principal impulso de la modernización en áreas estratégicas que contribuyen a la Agenda 2030 de la ONU y sus 17 objetivos de sostenibilidad. Las regulaciones no sólo obligan el mejor funcionamiento de los procesos, sino que alientan a las empresas a enfrentar desafíos como la desigualdad y el daño al medio ambiente.

Hoy es importante ser conscientes de que el sector minero requiere de una estrategia más allá de la tecnología para solventar los retos, pero las múltiples funciones y formatos de las soluciones de videovigilancia modernas, son un gran paso para lograr una minería sostenible que permita el desarrollo económico, el cuidado del factor humano y el ecosistema.

Si quiere conocer más información sobre cómo la videovigilancia apoya al desarrollo del sector minero, dé clic en el siguiente enlace: https://bit.ly/3y0cFrH

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