México destaca importancia de acción colectiva de los países de las Américas para posicionamiento del sector agropecuario en negociaciones climáticas en la COP28

Rattan Lal, director del Centro Rattan Lal de Manejo y Secuestro de Carbono de la Universidad Estatal de Ohio; Fernando Mattos, presidente del Consejo Agropecuario del Sur (CAS) y ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay; Lloyd Day, Subdirector General del IICA; Esteban Valenzuela, ministro de Agricultura de Chile y Víctor Villalobos, titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) de México.
Dubái, (IICA).- 

La acción colectiva de las naciones de las Américas en la Conferencia de las Partes (COP28) de Dubái, principal foro de negociaciones globales para adaptarse y mitigar los efectos del cambio climático, permitirá a los países de la región alcanzar mejores resultados y poner en concreto las tareas urgentes requeridas para aumentar la sostenibilidad de la agricultura y proteger el agua y el suelo.

Así lo consideró el titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) de México, Víctor Villalobos, en un panel junto con otros ministros y viceministros del sector, organizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

En la COP28 de la Convención Marco de las Naciones Unidas contra el Cambio Climático (CMNUCC), el IICA estableció junto con socios estratégicos del sector privado el pabellón Casa de la Agricultura Sostenible de las Américas, en el que se discuten los principales asuntos que permitirían al agro regional, por ejemplo, involucrarse en dinámicas de financiamiento verde o acceder a iniciativas de intercambio de conocimientos y tecnologías para elevar su productividad y sustentabilidad.

“Podemos hacer más si hacemos las cosas en conjunto”, afirmó Villalobos, una de las autoridades agropecuarias del hemisferio presentes en una reunión convocada por el IICA, en Dubái.

“La participación de ministros y ministras de la agricultura americana sin duda eleva el nivel de discusiones en esta COP y hace escuchar con más fuerza la posición regional de que la agricultura es parte de las soluciones ante el cambio climático, con las y los productores en el centro de todas las decisiones que se tomen, partiendo de la ciencia y de que si bien los sistemas agroalimentarios americanos aún pueden perfeccionarse, de ninguna manera son sistemas fallidos”, enfatizó el Director General del IICA, Manuel Otero.

Énfasis en suelo y agua

Entre las iniciativas hemisféricas impulsadas por el IICA para reforzar la mitigación y adaptación al cambio climático, y garantizar la seguridad alimentaria de la población americana, destacan Suelos Vivos de las Américas, liderada en conjunto con el prestigioso científico Rattan Lal (director del Centro Rattan Lal de Manejo y Secuestro de Carbono de la Universidad Estatal de Ohio), y Agua y Agricultura.

Villalobos también destacó las iniciativas mexicanas que persiguen los mismos objetivos, en suelo y agua, a nivel país, e invitó al resto de países de la región a incorporarse a ellas, bajo la filosofía de la acción colectiva y el trabajo colaborativo.

“Hemos hecho un foro hemisférico en el que convocamos a los países, en Obregón, Sonora, una región árida donde casualmente se originó la revolución verde. En ese escenario, estamos convocando a toda la región a sumarse al esfuerzo de manejar adecuadamente los suelos, que deben estar vivos y deben necesariamente tener un manejo adecuado para ser parte de la solución al cambio climático, particularmente la que tiene que ver con secuestro del carbono”, manifestó.

El secretario de la SADER también llamó la atención sobre los esfuerzos para proteger el agua y mejorar su gestión: “Cada vez es un recurso más competido y escaso, vamos eventualmente a necesitar hacer reconversión productiva, dejar de producir cultivos que, en regiones donde hay menos agua, son demandantes del líquido, entonces tenemos que manejar la sustitución adecuada de los cultivos a especies que tengan menos requerimientos de agua y sean más tolerantes a sequías, plagas y enfermedades”.

“No podemos pensar en el agua en la agricultura independientemente del suelo, independiente de los cultivos”, comentó Villalobos.

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