Superarse luego de la pérdida de un ser querido

Por  Elvis Gómez Mena | Editor de Opinión | cawtv.net.-

Los espacios de la casa, por donde antes había ropa, zapatos y mochilas tiradas están impecables, como los dejó la última mañana cuando ejecutó la rutina diaria de aseo. Las ollas de la cocina ya no tienen que procesar alimento para una familia grande. Ahora están guardadas, inactivas. Esas ollas ya no contienen el amor que derramaba en ellas y luego servía a la mesa en humeantes platos que nutrían nuestros cuerpos y espíritus.
No encontramos que hacer con tanto orden. Esa casa ya no necesita quien la acomode, tiene tanto espacio vacío que ya no se llena con risas y algarabía. Las mañanas que antes empezaban con un montón de cosas por hacer, ahora se extienden lentas y arrastrando las horas de aburrimiento y tristeza.
Esta es la historia de cientos de costarricenses que por una u otra cosa pierden a un ser querido, es por eso que hoy, aprovechando que los sábados me gusta escribir sobre temas para sacar de la rutina diaria a los lectores, quiero decirles que debemos ver la vida tal y como es, entendiendo que la muerte es parte de nosotros. Los seres humanos nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos, porque nadie está exento de la muerte, por eso a partir de hoy debemos dejar de sufrir para que la vida no se escurra por un río de lamentos por cosas del pasado.
Así es; aunque nos queden lindos recuerdos, los seres queridos que fueron no volverán y nosotros debemos hacer un esfuerzo enorme y salir adelante, porque, aunque suene cruel, hay un refrán que dice: “el muerto al hoyo y el vivo al pollo”.
Estoy seguro que la persona que se fue sufre por ver a los que quedan destruidos, ellos quisieran que sigamos adelante luchando y llenos de positivismo para ayudar a los que momentáneamente quedamos en la Tierra. Recordando que la familia no es solamente la persona que se fue, aún quedan los hijos, hermanos, tíos, y todas las personas existentes entre Cielo y Tierra. Cambiemos la cara y miremos más allá de la ventana de la tristeza, con solo eso veremos gente como usted o como yo que necesitamos ayuda para prosperar y salir de los momentos difíciles por los que atravesamos.
Basta con dar una mirada a nuestro alrededor para darnos cuenta que hay gente más sola y con más problemas que nosotros. Si vemos al norte hay ancianos que necesitan un brazo fuerte, si vemos al sur vemos niños que ocupan una madre y un padre, alguien que les diga que son importantes y que vale la pena esforzarse porque el futuro bien puede repararles lo que el pasado les ha negado.
¿Se da cuenta? que aún nos queda mucho por hacer y que el mundo se acabó en la Tierra solo para el que se fue, los que quedamos debemos apoyarnos mutuamente y armarnos de valor para superar los sufrimientos lógicos que deja una pérdida humana. Por eso decida a partir de hoy secar esas lágrimas, levante la frente y ponga manos a la obra, porque aun Dios nos tiene varias misiones que cumplir en la Tierra antes de que nos llame al paraíso celestial. Aquí o allá hay gente que nos necesita y que nos están esperando con urgencia, cotizamos por años para tener una vejez digna.

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